¿Desde cuándo se usa la palabra charro en México?
El vocablo charro se documenta en México desde la primera mitad del siglo XIX con el sentido de ‘jinete diestro en montar a caballo y practicar la charrería’. No obstante, su introducción en el ámbito novohispano podría remontarse al siglo XVIII, por influencia del español peninsular charro ‘natural de la comarca de Salamanca’ y por el contacto entre los jinetes españoles y los rancheros criollos en el altiplano mexicano.
En el ámbito novohispano, los colonos españoles llevaron consigo la denominación charro como gentilicio o apodo. Sin embargo, el sentido mexicano de charro —el del jinete hábil y luego como símbolo nacional— se configura más tarde, en el marco del desarrollo de la cultura ecuestre del país.
No hemos hallado evidencia de su uso en fuentes coloniales tempranas (siglos XVI-XVII) con el significado mexicano actual, sino que aparece consolidado después, en el siglo XIX. El primer uso que aparece en CORDE pertenece a 1886: Mandábala un comandante de mala catadura, vestido de una manera singular, con uniforme militar desgarrado, y cubierto con un sombrero charro viejo y sucio [Manuel Altamirano, El Zarco, México].
De acuerdo con el boletín Aportaciones a la historia de “charro”, “La omisión de charro en los diccionarios bilingües recogidos en el Tesoro Lexicográfico es una prueba evidente de que la voz fue desconocida hasta el primer cuarto del siglo XVIII”; en este boletín se señala que la voz debió difundirse en la península a mediados de dicho siglo (José Luis Pensado Tomé, Real Academia Española, tomo 61, cuaderno 223, 1981, pág. 289). Esto explica por qué el vocablo no se registra en la Nueva España.
La voz charro proviene del adjetivo vasco txar, ‘malo’, ‘defectuoso’, ‘débil’ y ‘pequeño’. Así lo demuestran Joan Corominas y José A. Pascual, quienes mencionan, en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico (Madrid: Gredos, 1980), que probablemente el vocablo charro está emparentado con el vasco txar y que fue tomado de esta voz vasca o heredado de la ibérica correspondiente. Este mismo diccionario indica que la forma originaria del vocablo vasco parece ser za(h)ar, que dio después zar y de ahí el diminutivo txar.
Asimismo, Corominas y Pascual señalan que charre se registra con el sentido de ‘defectuoso’ ya en el gascón occidental y advierte que, en portugués, charro tenía las acepciones ‘vil, despreciable, de poca capacidad, apocado’, así como la acepción ‘rústico, grosero’.
De acuerdo con el boletín Aportaciones a la historia de “charro”, ya citado, una etimología alternativa a la hipótesis del vasco es que sería “un derivado regresivo de charrán hasta un deverbativo de charrar, verbo de ascendencia onomatopeica, utilizado para designar el lenguaje torpe, inarticulado y balbuciente del bobo o loco” (pág. 293).
Ya en castellano sólo se registraba charro como sustantivo, según lo consigna el Diccionario de autoridades como ‘la persona poco culta, nada pulida, criada en lugar de poca policía’ y ‘persona de aldea’. Con esta última acepción, ‘persona de aldea’, se usa hoy en Salamanca y en Madrid; igualmente, en América se emplea en muchas partes con este mismo matiz. En México, El Diccionario breve de mexicanismos, de Guido Gómez de Silva lo registra como “Jinete o caballista, diestro en la doma y el manejo del caballo y otros animales, que viste traje especial compuesto de cami”.
En cuanto a la palabra charrería, ésta deriva de la voz charro + el elemento compositivo -ería ‘oficio o lugar donde se ejerce’. La primera documentación se encuentra en el Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana, de Esteban de Terreros y Pando (Madrid: Viuda de Ibarra, 1786) con la acepción ‘rusticidad’.
Para la primera mitad del siglo XX, en México, la palabra charrería ya hacía referencia a “todo lo relacionado a los charros ―Jaripeo, charreada”. Actualmente, se define como la “actividad y conjunto de las prácticas que realizan los charros en el campo, y de las artes y suertes que ejecutan con el caballo, el lazo y el ganado”.
Así, en el libro Espacios y patrimonios, de Nelly Sigaut (ed.) (Murcia: Universidad de Murcia, 2009) se explica que
el charro es el jinete mexicano vestido de fiesta, lleno de esos colorines y adornos que le dieron nombre, un poco despectivo, cuando los españoles decían que los jinetes mestizos vestían muy “charramente”. Si el charro entendido como el hombre de campo y sus tareas, las charrerías, reconocen su origen en la Salamanca hispánica, el traje de charro fue la versión criolla del caballista de Córdoba, adaptado a nuevas costumbres, clima, medios de vida y demás características. […] las diversiones ecuestres se fueron relegando al campo adoptando las suertes a caballo de lo que posteriormente se denominará la charrería. Estas destrezas tienen su origen en las faenas propias del manejo de ganado mayor, realizadas ya desde la época novohispana tanto por españoles como por mestizos y mulatos, como es el caso del coleadero o derribo de toros con el caballo a todo galope, halándolos por la cola.
El Diccionario de americanismos, de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (Lima: Santillana, 2010), registra varios significados para charro, -a:
I. 1. adjetivo. México, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico; Colombia. popular + culto → espontáneo ^ despectivo. Referido a cosa, ridícula, de mal gusto.
II. 1. adjetivo/sustantivo. México. Referido a persona, corrupta y desleal.
2. sustantivo/ adjetivo. México. Líder sindical que favorece al patrón.
III. 1. masculino y femenino. Estados Unidos, México, Nicaragua; masculino. Bolivia, popular + culto → espontáneo. Jinete con traje compuesto de chaqueta corta, pantalón ajustado, camisa blanca y sombrero de ala ancha y alta copa cónica.
IV. 1. adjetivo. Guatemala, Honduras, Perú. Relativo a México.
2. masculino y femenino. El Salvador. Profesional graduado en México.
V. 1. adjetivo. República Dominicana, Puerto Rico, Colombia. Referido a persona o cosa, chistosa, con gracia. popular.
VI. 1. adjetivo. Puerto Rico. juvenil. Referido a cosa, aburrida o que no era la esperada.
En cuanto a su relación con la voz rancho, José María Muriá, en su discurso de ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua (La palabra charro), menciona que la palabra se encuentra en el ámbito rural y añade lo siguiente:
Vale decir que en Jalisco, a la postre se les llama charros a los rancheros de “mediano pasar”, como son generalmente los de Los Altos de Jalisco. Una simple ocurrencia podría sugerir que ranchero y, sobre todo, rancho tiene una gran similitud fonética con charro. También hay que avanzar que se apropiaron del nombre hacendados de gran alcurnia del centro de México (p. 19).
Tal vez sea por esto último que señala Muriá que la palabra comenzó a evolucionar de un uso despectivo al que tiene actualmente. Más adelante, cuando habla del atuendo del charro, vuelve a señalar que los hacendados ricos lo enriquecieron “con buenos paños y mejores adornos” (p. 25).






